Carlentini, Don Chisciotte al Teatro comunale “Turi Ferro”

Carlentini, Don Chisciotte al Teatro comunale “Turi Ferro”

CARLENTINI –    El 22 de Febrero de 2022, la energía del personaje “Don Quijote” libremente inspirado en la novela de Miguel de Cervantes Saavedra, capta la atención del público del teatro “Turi Ferro” de Carlentini.

La adaptación es de Francesco Niccolini, la dramaturgia de Roberto Aldorasi, Alessio Boni, Marcello Prayer y Francesco Niccolini.

Magníficos actores como Alessio Boni en el papel de Don Quijote, Serra Yilmaz en el papel de Sancho Panza, y de nuevo Marcello Oración, Francesco Meoni, Pietro Faiella, Liliana Massari, Elena Nico y el zumbante Biagio Iacovelli, rodean al caballero andante.

Los decorados son de Massimo Troncanetti, el vestuario de Francesco Esposito, las luces de Davide Scognamiglio y la música de Francesco Forni. Dirigida por Roberto Aldorasi, Alessio Boni y Marcello Oración.

En Castilla la Mancha, un pueblo español, vivía un caballero que tenía más de cincuenta años, a quien le encantaba leer cuentos de caballerías hasta el punto de pensar que eran ciertos. Un día enloquece y decide hacerse caballero, escoge objetos antiguos que pudieran servirle de armadura, escoge un ayudante, Sancho Panza sencillo y tosco, y como todo caballero escoge una princesa para amar, Dulcinea del Toboso, una noble que vivió cerca de su casa.

Durante sus viajes conoce a muchos personajes y llega a luchar contra los molinos de viento, que en su locura son gigantes y monstruos. Eventualmente, Don Quijote muere después de recuperar su inteligencia.

En realidad, ¿qué quiere representar Cervantes con su extraordinario personaje de Don Quijote? Probablemente Don Quijote, o más bien Alonso Quijada, es el hombre común que vive su vida plana, preso en una realidad desprovista de estímulos, ahogado por el caudal de la ignorancia de los muchos y aniquilado por la falta de grandes valores éticos. Así que… decide escapar de la realidad que le es cercana y emprende su caballeresco viaje. Para justificar su partida y asegurarse de que nadie pueda detenerlo, huye disfrazado de loco.

Seguro… porque cuando un hombre trata de cambiar su realidad estancada y trata de perseguir sus sueños, inmediatamente es considerado raro, loco, un tonto.

No es posible que un hombre no pueda intentar superarse, luchar con todas sus fuerzas y potencialidades, para permitirse el derecho a ser más feliz en el camino de su única vida.

El caballero loco muestra al espectador el problema subyacente de la existencia, a saber, el hombre experimenta dentro de la realidad que le rodea lo que no sólo desdibuja la imaginación y la fantasía, sino que anula la posibilidad de realizar un proyecto de vida con el que el hombre pueda identificarse.

Serán precisamente aquellos sujetos que tengan el coraje de cambiar su vida de forma poco convencional, los que serán definidos como “locos”.

Aquí Don Quijote se sumerge en su nueva realidad de locura para vivir una vida de fuertes emociones, aventuras y éxitos, todo en defensa de los más débiles ante cualquier injusticia. Sólo así, gracias a sus actos valientes, podrá ser útil a los demás, dejando de lado por un tiempo su existencia aséptica, apática y triste, dentro de la cual la baja consideración de la comunidad lo ha mermado como individuo y como un hombre. Para ser feliz, Don Quijote construye una experiencia dentro de otra experiencia, una vida real superpuesta a una vida fantástica.

Dos vidas paralelas, una real y otra ficticia, como la eterna pregunta Hamletic “Ser o no ser”, el eterno matrimonio entre sueño o realidad.

 

Esta comparación nos lleva directamente a una comparación con “La vida es sue ֘ no” de Calderón de la Barca, donde la ilusión de haber vivido una vida perfecta entre el sueño y la realidad, lleva a la revelación final de una vida ficticia hecha de mentiras y abnegación.

Lo mismo le sucederá a Orlando Furioso, también un caballero errante de un poema épico, en plena locura por amor a Angélica, con gran desilusión descubrirá que la mujer no lo amaba. Mismo final para Don Quijote, que también experimenta una gran desilusión cuando, recuperando la mente sana, se da cuenta de que ya no tiene ese magnífico papel de valeroso caballero.

Quien empleará una buena dosis de sana y cómica veracidad en las andanzas de Don Quijote, es su fiel escudero Sancho Panza quien, a pesar de ignorante y tosco, emblema del materialismo y de la existencia real, representa la realidad destacando ese equilibrio entre los sueños y la realidad. necesaria para la existencia del hombre a fin de sobrevivir a la estancada realidad cotidiana y repetitiva.

Don Quijote da un gran consejo al espectador, para que siga soñando, porque los sueños son la ninfa de la existencia, la energía de nuestra mente, el latido de nuestro corazón, la energía de nuestro cuerpo y como dice Miguel de Unamuno:

“.. ¡Y si la vida es un sueño, déjame soñar para siempre!”

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