CATANIA – Los grandes artistas sicilianos que conforman este formidable grupo cómico son extraordinarios: los actores y escritores Gino Astorina, Nuccio Morabito y Luciano Messina.
Este grupo se caracteriza por un sentido del humor natural, nada artificial, sino puro en su estilo y lenguaje.
Esta es precisamente la singularidad de este fantástico trío, que celebra una colaboración profesional de casi cincuenta años.
Su trabajo nace, y sigue existiendo, de la pura pasión y el placer de “hacer lo que aman”. Esto se evidencia en la naturalidad y la calidez con la que reciben al público, que es recibido por los propios artistas. Esto dice mucho del tipo de relación que los artistas pretenden tener con el público: sin barreras, sin distancia, dictada por el hecho de que el teatro, por su propia naturaleza, crea una relación directa entre actor y público. Estos últimos se sentirán como acogidos en casa de amigos, que les dejarán sentarse en su salón y mientras disfrutan interactuando con los artistas, podrán saborear unas galletas, saboreando un buen “zibibbo”.
En resumen… Todo es un Cabaret: la bienvenida, las mesas, las luces tenues, el ambiente acogedor, la diversión, las risas, la despreocupación y el bienestar de estar entre amigos.
Se abordan diversos temas: robar para cubrir gastos, aunque quizás sea mejor no hacerlo; la mala atención médica; las intolerancias personales y alimentarias; la tecnología y su mal uso; el bienestar físico y mental.
Estos son los temas clave que se abordan, especialmente en el Monólogo de Gino Astorina, quien enfatiza la importancia de la salud mental, lograda a través de una buena risa y una velada maravillosa con buenos amigos. De ahí la necesidad de liberarse de lo superfluo, de las personas pesadas y los malos hábitos. El objetivo es sentirse bien consigo mismo, permitiéndonos lo que nos hace sentir bien y, si es necesario, “mandar al infierno a quienes nos agobian”. En un tono liberador y terapéutico, reitera que debemos “mandar al infierno” a cualquiera que perturbe nuestra serenidad. Debemos protegerla mejorando nuestros hábitos, intentando liberarnos de nuestras fobias o “intolerancias” (físicas y alimentarias), y volviendo a las cosas sencillas y a los viejos hábitos.
Una filosofía desenfadada, filtrada a través de la lengua vernácula local, con gestos únicos y un colorido lenguaje típicamente catanés.
Un auténtico siciliano no puede evitar descubrir “Gatto Blu” y convertirlo en una experiencia divertida e inmersiva, una inmersión en la alegría y una sesión de bienestar para la mente, el cuerpo y el corazón. La risa es medicina, y la de “Gatto Blu” es doblemente efectiva.
La compañía de teatro Gatto Blu, con sede en Catania, fue fundada en 1976 por un grupo de amigos de la infancia que, impulsados por su pasión por el arte, fundaron un grupo de cabaret. Sus inicios se remontan a la Sala Harpago, donde el público a menudo tenía que permanecer de pie para ver las representaciones. Sus espectáculos se han convertido en una presencia histórica y perdurable en el teatro siciliano.
